EL ÚLTIMO JUEVES

A principios de año 1995, a colación del primer número del poemario “La Bolsa de Pipas” “Le Con de la Muse”, en el que participaban los poetas Antonio Rigo, Román Piña Valls y el propio Emilio Arnao, se llevaron a cabo en la librería Tótem del gran Leo Sainz unas lecturas poéticas con el nombre de “El Último Jueves”, por ser éste el día, último jueves de cada mes, en que se celebraban dichas reuniones literarias. Desde el primer día, teniendo en cuenta que el evento había tenido ya, antes de iniciarse mucha repercusión mediática, las lecturas literarias en Tótem se llenaron de público, hecho que en principio asustó a sus patrocinadores.

Fueron pasando los Últimos Jueves y la estructura del mismo se fue aclarando: cada mes se invitaba a un poeta, tanto conocido de la ciudad como desconocido y cuando no había poeta se dedicaba el escenario a un monográfico sobre un autor literario, una generación, una escuela o un estilo, desde la generación beat, los románticos, Jim Morrison, la generación del 27, etc. Román Piña pronto se descolgó de la idea, pero lo que estaba claro es que todos los últimos jueves de cada mes el local de Leo se llenaba y la noticia empezaba a correr por toda la ciudad. Allí también realizaron su primer concierto “Mueve tus Joyas”, la banda de rock & roll que Arnao y Rigo por aquellas fechas, junto a Xisco Juan, Guillermo Pérez de Diego, Pau Salom y Jaime Mesquida (ya fallecido) montaron como alternativa a sus inquietudes culturales, pero éste ya es otro tema..

Pero lo importante del Último Jueves eran las cenas. Una vez acabado el evento mucha gente se apuntaba a las cenas que solían realizarse por los restaurantes del barrio antiguo de Palma y en las cuales se seguía hablando de literatura o de lo que fuese. La embriaguez ayudaba a todo ello. Los poetas se emborrachaban y les salía el más profundo yo poético y práctico.

Con el tiempo el Último Jueves, después de un parón de unos meses (entre otras cosas Tótem cerró) cambió de lugar y marcharon al palacio del Solleric. Aquello fue un lujo, pues el lugar donde debía celebrarse las reuniones era conocido como “el salón rojo”, una sala al estilo del siglo XVIII, con su lámpara de araña, su espejo divino, sus divanes casi de nobleza y una mesa redonda donde Boileau podía muy bien haber escrito sus versos, aparte de un ventanal hermosísimo que daba al Borne, avenida céntrica y famosa de Palma, unas vistas estupendas. En esos días fue cuando Arnao conoció a quien sería su gran amigo Emili Sánchez-Rubio, un jovencísimo poeta, que en estos momentos está escribiendo con un nivel altísimo y con una versificación personal y un estilo insuperable. Emili era el típico poeta que llevaba la bohemia en el sombrero y en su pelo largo parnasiano. Arnao enseguida lo comparó con Rimbaud.

De modo que las lecturas de El Último Jueves se reanudaron en el Solleric, con la misma dinámica, diríamos incluso que con más fuerza y con más entusiasmo que cuando Tótem. La gente se tenía que quedar fuera del salón porque no cabía en él. El esfuerzo era el mismo: un poeta, tanto en catalán como en castellano, como en inglés o rumano invitado y una historia literaria por contar.

Pasaron los años y hubo problemas políticos en el Solleric. El ayuntamiento regido por el PP vio en aquellas reuniones ciertos problemas que no gustaron, por lo que cerró el chiringuito, pero jamás iban a cerrar la idea, por lo que Antonio Rigo, Emilio Arnao y Emili Sánchez-Rubio, sobretodo Rigo, que era el que verdaderamente mandaba en todo aquello, se trasladaron a la librería Literanta, estrenada hacía pocos años, cerca de la plaza Santa Eulalia. Allí retomaron el espíritu del Último Jueves, esta vez con más afluencia aún de público, pues la librería sí que posee grandes espacios, una barra de bar y unos sillones. Actualmente se siguen celebrando las lecturas poéticas en Literanta con más fuerza que nunca, y las cenas, no hay que olvidar las cenas.



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