LAS MUJERES

Las mujeres en la vida de Emilio Arnao han resultado una cuestión importante. Después de haber tenido algunas relaciones rotas, Arnao siempre ha sido un enamorado del sexo femenino. Lo que ocurre es que no puede en ningún momento abstraerse de la belleza de cualquier mujer, a la que intenta persuadir unas veces con mejor fortuna otras veces con menos, las más. Sucede pues que, como Rilke o como T. S. Eliot, incluso como Oscar Wilde, Arnao está enamorado de la belleza y no pasa el día que sentado en la terraza de un café invente historias de amor con las señoritas que pasen por delante suya. Hay cafés como el café Niza o como el Bar Cristal que son los lugares de encuentros de esas primeras citas con las mujeres recién conocidas. El Cristal le gusta más por la cercanía de los cuerpos y el Niza por la relajación de la conversación. Seguramente en Palma nadie habrá realizado tantos poemas de amor a mujeres conocidas y desconocidas como Emilio Arnao, en bares, cafés, pubs, discotecas, terrazas, calles incluso. Algunas reconocieron que aquel fue el primer poema de amor que jamás nadie les hizo en su vida. La literatura, de nuevo, forma parte de los sentimientos y las emociones que el poeta profesa hacia la belleza de las mujeres. De nuevo, pues, se impone la dualidad entre vida y literatura o literatura y vida.



<-- Atrás